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1.4 Formación

 

La formación es quizás el área más común de colaboración de las PYME. En Irlanda, por ejemplo, la iniciativa Skillnets (www.skillnets.com) ha visto la creación de más de 300 redes de colaboración de formación dirigidas al sector en las que participan más de 43.000 empresas.

Colaborar en la formación reporta importantes beneficios, entre los que se incluyen:

  • Mayor rentabilidad, ya que los grupos colectivos de PYME tienen mayor poder de adquisición y a menudo pueden acceder a los fondos del gobierno.
  • Mayor relevancia, ya que las empresas pueden encargar una formación que se adapte exactamente a las necesidades de sus miembros.
  • Mayor flexibilidad, ya que la formación se proporciona cuando le conviene a la empresa.
  • Mayor accesibilidad, ya que la formación se proporciona localmente, ya sea cerca de la empresa o en la propia empresa.
  • Más información, ya que las empresas aprenden en el proceso y se apoyan entre sí.
  • Mejor facilitación, ya que las empresas tienen personal de gestión a tiempo completo para organizar la formación en la red y otras actividades en su nombre.
  • Más utilidad para las empresas, ya que la formación desarrollada se alinea directamente con sus necesidades y estrategias.
  • Mayor adaptación a las necesidades de la empresa, ya que las propias empresas deciden todos los aspectos de la estrategia, de los planes y de las actividades.
  • Más beneficios, ya que las empresas que trabajan en colaboración reciben nueva información, comparten ideas, desarrollan nuevas relaciones con compañeros de otras empresas y aprovechan una amplia gama de oportunidades de negocio que surgen a raíz de formar parte de una red de empresas.
  • Para ver las experiencias de algunas PYME que han colaborado juntas en la formación, haga clic aquí:
    http://www.skillnets.com/skillnets/video/conf2008.html

    Formación: Cómo saber cuándo utilizarla

    La formación puede proporcionar enormes ventajas a su empresa. Puede mejorar el servicio al cliente y la productividad de los empleados, motivar al personal y mantener al día sus operaciones.

    Acuérdese de analizar sus necesidades desde el principio y de elegir el tipo correcto de formación para sus requisitos.

    Primero deberá evaluar si actualmente necesita formar a sus empleados.

    1. Evalúe su negocio: ¿ha cambiado? Por ejemplo, si ha instalado recientemente un programa de punto de venta o ha actualizado su sistema informático, la formación puede facilitar la transición tanto para el personal como para los clientes. Los empleados aceptan más los cambios si reciben la formación adecuada. Probablemente se sentirán más apoyados y valorados como miembros de su organización.
    2.Comprenda su demografía: ¿hay nuevos factores que deban tenerse en cuenta? Por ejemplo, ¿el número creciente de personas nacidas en un boom de natalidad ha provocado una mayor demanda de servicios de Internet? Mantenerse informado de los cambios en la base de clientes le proporcionará oportunidades para el crecimiento, y puede dar lugar a nuevos requisitos de formación.
    3. Solicite comentarios: ¿ha solicitado comentarios a los clientes, directores o empleados? Es posible que descubra varias necesidades de formación ocultas que se conviertan en oportunidades para mejorar la entrega de servicios. Existen maneras sencillas de recopilar esta información, como las fichas de estudio de cliente y los foros para que el personal se comunique con los directores.
    4. Resuelva las quejas y los problemas frecuentes: recibir quejas de los clientes o del personal no indica necesariamente que un empleado sea un caso perdido y deba ser despedido. Quizás simplemente haya una deficiencia que pueda rectificarse fácilmente con la formación. Cuando se le informe de errores o quejas, analice el problema y determine si la formación puede resolverlo.
    5. Prepare a los nuevos empleados: cuando contrata a nuevos trabajadores de primera línea, a menudo carecen de habilidades avanzadas en servicio al cliente y comunicaciones. Resuelva esta cuestión enseguida. La calidad del servicio repercute en la experiencia de las visitas, lo que repercute en su balance final: la formación es obligatoria para los nuevos empleados.
    6. Retenga a los empleados: contratar a nuevos empleados es una cuestión, retenerlos a largo plazo, es otra. Puede reducir la rotación de los empleados ofreciendo oportunidades de formación a los que deseen avanzar en su carrera profesional dentro del sector y de su organización.
    7. Acepte los límites de la formación: no todos los problemas se pueden resolver con la formación. Por ejemplo, si un empleado descontento recibe formación para una promoción, después de todo es posible que abandone la empresa tras haberla recibido y sea necesario formar a un sustituto. La formación tampoco garantiza que un problema anterior no vuelva a producirse. Por ejemplo, después de recibir formación, un trabajador de primera línea puede seguir siendo el objetivo de las quejas de los clientes. Quizás descubra que dicho trabajador es más apto para trabajar en otro puesto u otra línea de trabajo.
    8. Priorice: tómese tiempo para evaluar qué puede ganar su organización formando a los empleados. ¿Dónde puede utilizar mejor la formación? ¿Quién puede beneficiarse más? Desarrolle un plan estratégico que pueda utilizar a más largo plazo.

    Si es proactivo para apoyar la formación y el desarrollo de los empleados de forma continua, puede ayudarles a rendir al máximo. Evaluar en qué áreas de la organización será de mayor valor la formación e implementarla a largo plazo mejorará en última instancia la experiencia de los clientes y las ventas.

    Tipos de formación para aumentar su ventaja competitiva

    ¿Qué ventajas supone para su empresa la formación de los empleados? ¿Qué beneficios aporta? ¿Realmente puede hacerle más competitivo?

    La respuesta es sí. Para empezar, un programa de formación de empleados mejora su capacidad para adaptarse a los cambios en el mercado. Dado que los miembros de personal reciben formación y trabajan eficientemente, puede adoptar nuevas ideas con mayor rapidez. La formación también garantiza que tenga personal cualificado a su disposición cuando expanda el negocio. Como los empleados conocen bien su trabajo, pueden desarrollar su negocio.

    Además de eso, gracias a la formación se crea un equipo motivado y comprometido que es fiel a la empresa. También se crea una agrupación de sustitutos cualificados para los empleados que se van de la empresa.

    La formación continua le ayuda a llenar los puestos vacantes con personal cualificado.

    Por último, la formación es buena para tratar con sus clientes, de quienes depende para su sustento. Los empleados competentes aseguran el regreso de los clientes.

    En conjunto, estas razones aumentan su ventaja competitiva, debido a que proporciona formación a los empleados. Para obtener esa posición de ventaja, a continuación se indican algunos tipos posibles de formación.

    Empiece con una orientación para el empleado

    Los primeros días de trabajo son fundamentales para el éxito de un nuevo empleado. Es necesario que oriente al empleado, que le explique los objetivos de la empresa y cómo puede ayudar a conseguirlos. Implique a los líderes principales, incluso a los CEO. Revise las tareas que deben llevar a cabo en la descripción del trabajo.

    Elija la formación en la empresa

    La formación no es sólo para los nuevos empleados. Siga actualizando las competencias de los empleados actuales, lo que les ayudará a ajustarse a los cambios en sus requisitos de trabajo. Un supervisor es la persona adecuada para ofrecer dicha formación. Las investigaciones muestran que los empleados responden mejor a los formadores de la empresa porque están familiarizados con ellos y con el lugar de trabajo.

    La formación periódica en la empresa, realizada en grupo, puede enseñar comunicación, servicio al cliente, cómo crear equipos, y habilidades técnicas y de seguridad. Realizarla en el lugar de trabajo refuerza la formación, ya que los empleados pueden aplicar enseguida los contenidos aprendidos a su trabajo.

    Realice tutorías

    Un tipo específico de formación en la empresa implica las tutorías, que consisten en que un empleado bien considerado enseñe habilidades a otro empleado. El tutor deberá ser un trabajador entusiasta y capaz que transmita las mejores habilidades: ni una mala actitud ni un trabajo descuidado.

    Este acuerdo personalizado (que las investigaciones muestran como la forma más eficaz de formación) supone dividendos para ambas partes. Aumenta la confianza con los tutores, ya que se les ha otorgado responsabilidad, y mejora la creación de equipos entre los participantes que trabajan estrechamente con un tutor.

    Ofrezca formación externa

    También puede ofrecer formación fuera de la empresa enviando a los empleados a seminarios, cursos en la universidad o talleres de un día. Aunque estas oportunidades de formación parecen costosas, pueden considerarse como un beneficio adicional para los empleados, una forma de premiar o inspirar a los mejores trabajadores.

    Este tipo de formación proporciona nuevas habilidades, estimula las ideas creativas e inspira compromiso en los empleados, que después se aplica al lugar de trabajo. Es más probable que los miembros de personal muestren iniciativa y estén motivados.

    Recoja su recompensa competitiva

    Una formación continua puede poner a su empresa a la cabeza del grupo. Los empleados, particularmente de las generaciones más jóvenes, están deseosos de trabajar en lugares que ofrezcan algo más que un cheque. Quieren aprender nuevas habilidades.

    Invertir en personas muestra su compromiso hacia los empleados, lo que a su vez fomenta en ellos la responsabilidad. No formar a los empleados supone crear lo opuesto de lo que se desea, es decir, trabajadores indiferentes y sin motivación.

    De hecho, los empleados formados necesitan menos supervisión. Eso le libera para centrarse en su negocio, aumentar la base de clientes y mejorar las ventas. Y todo ello aumenta su ventaja competitiva. Una situación nada despreciable.